Una televisión analógica común funciona convirtiendo ondas
electromagnéticas en luz y sonido recibe los impulsos eléctricos enviados desde
cualquier otra parte y convierte esos bits de información en algo que la gente
pueda ver y oír.
La
televisión a color a diferencia de la de blanco y negro,
produce imágenes sobre la pantalla, de
modo que aparezcan en sus colores originales y sin retraso perceptible respecto
a la emisión.
En 1940 Guillermo González Camarena Inventó un sistema para transmitir televisión en color.
El
color en un aparato de televisión se consigue
mezclando distintos haces de luz. Básicamente funciona ajustando las distintas
configuraciones de los colores rojo, azul y verde en algo llamado luminancia. Todos los televisores disponen de placas situadas tras
la pantalla. Los televisores
en blanco y negro comúnmente solo tienen una luminancia,
mientras que los televisores a color cuentan con tres.
Existen diferentes tipos de sustancias
fosforescentes y cada una produce un color distinto. En los televisores a color
sólo se utilizan los tres
colores básicos: rojo, verde y azul. Con la combinación de
estos colores se puede obtener toda la gama que el humano puede ver. Los iones
que viajan desde el emisor hacia la pantalla son filtrados y dirigidos hacia
los puntos exactos que se necesitan para formar una determinada imagen.
Los tubos de rayos catódicos hacen que
los televisores sean pesados debido a la gran cantidad de cristal que tienen.
Utilizados en televisores de gran pantalla los tubos de rayos catódicos son
relativamente ineficientes. Con el desarrollo de nuevas tecnologías fue
posible fabricar televisores más ligeros, más delgados y con imágenes de mayor
resolución.

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